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dimarts, 1 de juliol del 2014

CONSIDERACIONES SOBRE LA HUMANIDAD DE DESTINO

La Humanidad de Destino debe ser, sin duda, más difícil de reconocer. En primer lugar está falta de origen y eso es muy duro para un ser con conciencia. "Hijo mío, no has nacido. Bien, no has nacido en ningún momento determinado. No tienes partida de nacimiento como no la tiene ningún otro animal del mundo. No puedes ni llamarte hijo.  Si necesitas padre, has de inventarlo. 


"Al contrario que en la Humanidad de Origen, precisamente es su origen el que está abierto. Lo único que puedes intentar cerrar es su destino. Lo que se llama dirigirlo, justamente lo que ningún otro animal puede hacer y que tampoco está demostrado que tú puedas hacer. Pero es tu única esperanza contrastable.
Has tardado casi todo el siglo XX en reconocer la oscuridad de tu origen. Y aún no has decidido dar forma a tu destino. Realmente es una perspectiva difícil. Pero vas dando pasos. Hay que acabarlos de precisar. Has inventado la Justicia, el Amor y el Estado. Los estás perfeccionando, con titubeos y queda mucho por delante. ¿No te da eso esperanza? ¿Por que te empeñas a veces en adormilarte y despistar? No tienes todo el tiempo del mundo. Porque según las condiciones tú mismo puedes ser semilla o cáncer. Y las condiciones aumentan la presión cuanto mayor te haces."


Cosas como éstas nos podría decir la Humanidad de Destino convertida en conciencia. Nos dice que por no haber tenido origen y tener conciencia podemos tener, al menos, una meta. Si la pasamos por alto y nuestro destino también queda abierto, irresuelto, no habremos sido más que otra bestia en el mundo. Por conspicua que haya sido.

Bien, no es más que una perspectiva, pero desarrollarla puede tener utilidad. Tal vez alguien encuentre algún parecido con la Noosfera de Theilard de Chardin, o quizá con "el hombre nuevo" del marxismo. No lo niego. Intentaré profundizar en ello y perfilar la clase de Destino que entreveo. 




dimarts, 13 de maig del 2014

MI VISIÓN DEL MUNDO

Si en este blog he puesto una pestaña llamada "Visión del mundo" es porque pienso que es importante que un profesor la tenga. Parece una perogrullada pero no estoy seguro de que lo sea.

Por tanto tendré que explicar la mía. De entrada pienso que se han de abrir los ojos con un ángulo y una profundidad de campo muy grandes. Miradas amplias y profundas. Por eso pienso que el evolucionismo es la clave. Creo que, de alguna manera, debería trabajarse desde el parvulario.

Pero ahora no hablo de educación sino del maestro como persona.

Yo, maestro y persona, creo que en la evolución descansa la clave de toda filosofía. Para mí, Darwin no enseñó lo que algunos victorianos dedujeron  y que tenemos mal etiquetado como darwinismo social.

Lo que realmente nos enseña el darwinismo es que la Naturaleza con la Selección Natural (el relojero ciego) creó un monstruo. Y somos nosotros. Eso no es bueno ni malo, sólo es un punto de vista. Y somos un monstruo (lo que aparece y es digno de ver) porque suponemos un paradigma nuevo que niega lo que había antes.

La Selección Natural da por supuesto que los individuos no son importantes por sí mismos. Las plantas alimentan a los herbívoros. Los herbívoros alimentan a los carnívoros. Ningún ser tiene un valor absoluto. Hasta que, en un mal paso (es un decir), la Naturaleza inventa la conciencia.

Damos mucha importancia a la inteligencia, pero lo que más nos define, creo, es la conciencia, la capacidad de pensar en nosotros mismos, de vernos extraños y de preguntarnos por los demás. En eso se basa nuestra magnífica y trágica monstruosidad. Ha surgido el primer animal que no es prescindible, que no nace para morir ni para matar, aunque muera y mate. Y cuando nos descubrimos solos y desnudos en una Naturaleza horrible donde matar y morir es cosa banal, es lógico que nos horroricemos y busquemos consuelo.

Y para explicar lo inexplicable, para encontrar un alimento inexistente que es el sentido, procedemos a inventarlo. Yo creo que el "sentido" es el alimento más específico de los humanos. Al buscarlo inventamos el Bien y el Mal, la Justicia y el Amor. Es un alimento inventado, pero es que todo lo que nos desanimaliza es inventado. Creo sinceramente y sin recato, que el Mal es la Naturaleza. No para destruirla, sinó para aprender a convivir con ella. El Mal es competir por la supervivencia o por prevalecer, cuando lo que necesitamos es Amor. Es esta la disyuntiva que nos vuelve locos y que hemos de solucionar si queremos llegar a ser auténticamente humanos.

Eso me lleva a reivindicar un libro que me parece injustamente olvidado y es "Encara no som humans (Aún no somos humanos)" del profesor Eudald Carbonell. Creo que es el mensaje que necesitamos.

Pero no acaba aquí la cosa.